Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

"Mitome" y "Jitsuin"

Archivado en General • Fecha: 28-02-2006 00:00:00

No conozco todas las bitácoras que se publican sobre Japón. Sí conozco algunas y son contadas las que dedican siquiera unas líneas a contar lo que no les gusta o a hacer comentarios negativos sobre este país. Parece que todo el mundo que aparece por estas islas cae perdidamente enamorado y no hace más que alabar todo lo que aquí viven.

No es ese mi caso. Mis impresiones de Japón son mucho menos positivas y así lo mostraré en estas páginas.

Hoy empezaré con un asunto tratado en una bitácora que a veces es una excepción a esa regla de la laudatio a este imperio: Micko. Predicando en el desierto hablaba el día 24 de febrero de sus dificultades para abrir una cuenta bancaria cuando se carece de “hanko”. Quiero dar aquí algunas explicaciones sobre estos objetos.

Lo primero es cabe decir es que, como bien cuenta Micko, la firma autógrafa es muchas veces un detalle sin importancia en Japón. Lo que de verdad importa aquí es el sello personal, el “hanko”. Pero hay dos tipos de “hanko”: el más formal es el “jitsuin”. Éste se hace a mano y por encargo y es, en principio, único. Puede, además, ser registrado ante el ayuntamiento --un trámite burocrático más al que los japoneses deben someterse-- con objeto de dejar una constancia pública de su pertenencia a uno. Con el “jitsuin”debidamente registrado se ha de firmar el contrato de alquiler en Japón (un proceso que merece muchos comentarios).

El segundo sello personal es el “mitome”. Un “mitome” con un nombre japonés se puede encontrar en muchas tiendas por poco dinero (unos 1000 yen). Se usa para acreditar que se ha recibido un paquete, o para abrir una cuenta bancaria.

Y por último está la firma personal. En algunos casos, el burócrata de turno acepta que uno firme en el lugar correspondiente al “mitome”. Pero los japoneses son poco dados a la improvisación y a tomar decisiones si antes no se han reunido numerosos comités para decidir si aceptan esa sugerencia externa.

Ése es, creo yo, el orden de preeminencia de esta forma de acreditar uno su identidad y presencia.

A un occidental formado en la veracidad de la firma personal el uso del “hanko” no deja de resultarle sospechosa. Tener que fiarse de un objeto pequeño que se compra en una tienda sin necesidad de acreditar en ella la identidad propia es, cuando menos, inquietante.

Cuando yo llegué a Japón, en el instituto de investigación donde empecé a trabajar me tenían preparados dos --sí, dos-- sellos. Uno para mi uso personal, y el otro, que se quedaron ellos, para las tareas administrativas. Yo, recuerdo, pregunté si acaso el sello no era un objeto personal que no se debe dejar en manos de extraños. Sí --respondieron--, pero de este modo todo es mucho más sencillo. Y cuando me fui se quedaron con él.

Mi reacción, creo yo, fue muy japonesa: en lugar de enfrentarme con ellos fui a hacerme mi propio “jitsuin” y a registrarlo en el ayuntamiento. Por supuesto, mis documentos importantes están sellados con éste. Y el sello que ellos me hicieron se ha convertido en mi “mitome”.

No obstante lo dicho, creo que a los extranjeros se nos permiten muchas licencias en el uso del “hanko”. Para muchos japoneses los extranjeros somos únicamente visitantes y, por ello, no tenemos “hanko”. Así que aceptan fácilmente que firmemos en lugar de estampar el “mitome”. Eso cambia cuando el documento implica la residencia del extranjero en este país, aunque sé que hay bancos --o tal vez debería decir sucursales de bancos-- que sí aceptan la forma autógrafa de firma de los extranjeros que quieren abrir una cuenta. Tal vez tan sólo haya que ir a una zona donde la población extranjera sea numerosa, lo que no siempre es cómodo para el usuario.

Lo que sí es casi imprescindible para abrir una cuenta es presentar la tarjeta de estar registrado como extranjero residente (“Alien Registration Card”), que merece un extenso artículo.

Algunos japoneses también se sienten incómodos con el uso del “hanko”. Y si bien la protesta directa no es una actitud japonesa, sí muestran su disgusto y presionan de una forma sutil, con silencios y caras de estupefacción. Así, conozco el caso de una japonesa que quería sacar dinero de su cuenta y no tenía consigo el “mitome”. Ante la insistencia del empleado de turno de que debía imprimir su firma, ella sugirió imprimir su huella dactilar. Y lo aceptaron.


En la figura se pueden ver, a la izquierda, un “mitome”; un “jitsuin”, a la derecha, y la tarjeta de haber registrado el “jitsuin” ante el ayuntamiento (de Kashiwa, Chiba en este caso). Por cierto, esta tarjeta lleva el sello --en rojo-- del jefe de servicio correspondiente del ayuntamiento.

Mañana, más.

Bruno Taut (Katsura.Rikyu@gmail.com)

Escrito por Bruno Taut
(8) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios

  1. Bienvenido y gracias por venir !!!!
    Me ha gustado el post, muy aclaratorio e interesante.

    Sin duda, nos veremos por aqui.

    Gracias !!

    Mon — 01-03-2006

  2. Lo dicho, bienvenido. Me encanta la cultura japonesa, de modo que estoy encantado con tu llegada.

    Un abrazo

    YO_MISMO — 02-03-2006

  3. Hola,

    Muchas gracias por este nuevo lugar de aprendizaje. Y que creo podría ser también un lugar de intercambio.

    Vengo del blog de Micko, a quien leo con confrecuencia.

    Muy interesante el tema de la bitácora.

    Abrí una cuenta en el banco con mi firma pues no había (ni hay) hanko de los "hechos", con mi apellido. Al tiempo, tramité en el mismo banco el cambio de la firma por la de mi hanko, que tuve que mandar a hacer (tres diferentes),... porque el mismo banco no quiso "reconocer", esta vez, mi propia firma en una solicitud para transferencia automática mensual. A lo mejor, mi solicitud lo vió un empleado en su mal minuto!

    A estas alturas, me alegro sobremanera que no haya hanko con mi apellido vendiéndose por allí... y por allá!

    Personalmente, viviendo aquí en Japón ya varios años, prefiero el uso de estos sellos a la firma.

    Saludos

    PD.- La ventana para escribir "Tu comentario", ¿no es muy pequeña? o sólo me lo parece a mí...

    Cris — 02-03-2006

  4. Y si no te portas bien te pueden denegar el Re-entry permit to Japan (permiso de regreso a Japón) en fin son sociedades diferentes y algo excluyentes con los extranjeros. Pero aun asi no dejan de ser fascinantes en ciertos aspectos, no todos claro. Todas las naciones tenemos un lado oscuro.
    Un saludo y suerte con tu nueva bitacora que seguro sera/es muy interesante.

    gaijin — 05-03-2006

  5. :), uyy como anillo al dedo ;) , che hablame sobre el amor y sexo en la cultura japonesa :) que importancia juega... espero tu nuevo post :D o si quieres visita mi blog.... te cuidas me encanto tu post !!... besos y abrazos de esperanza

    joup — 06-03-2006

  6. A mi me gusta Japon.
    La verdad es que me gusta mucho, pero no pretendo que le guste a todo el mundo, eso aparte de poco productivo va contra la naturaleza humana.
    A pesar de lo anterior yo siempre he dicho que soy demasiado español como para ser japones, asi que siempre he pensado que me gustaria pasar una temporada en Japon para conocerlo mejor y convertir mi pobre japones conversacional en japones, pero no creo que pudiera vivir alli para siempre, no me veo.

    Esta bien que se resalte la parte oscura, ya que por definicion siempre se esconde, pero recordemos que hay que estar libre de pecado para tirar ciertas piedras.

    Espero que continues el blog, estoy ansioso.

    Marcos — 06-03-2006

  7. ¡Un blog sobre un país extranjero! Esto pinta bien...
    ¡Un blog sobre Japón! Esto es aún mejor...
    ¡Un blog sobre Japón que se desmarca de aquellos que sólo muestran la versión edulcorada del país! Genial...

    Estará al tanto de las actualizaciones, a ver cómo evoluciona este blog...
    Un saludo.

    Meru — 08-03-2006

  8. Perdonad todos mi ausencia de estos días. Espero que retoméis las lecturas.

    Ya hablaré de más asuntos no muy limpios de Japón. Y sobre lo de tirar piedras, sé bien de que pie cojea algún otro país, pero eso no es obstáculo para la crítica. Si no criticamos, si no identificamos los problemas, no hay modo de avanzar.

    Saludos a todos,

    Bruno Taut

    Bruno Taut — 16-03-2006


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009