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Alquilar un piso en Japón

Archivado en Vida cotidiana en Japón • Fecha: 16-03-2006 16:17:46

Reikin y shikikin

Debo empezar esta entrada con un agradecimiento y una disculpa.

El agradecimiento es para Micko (http://micko.blogspot.com/) por su amable comentario sobre esta bitácora recién nacida. Espero que aquello de que está escrita con buena letra sea cierto.

La disculpa es, claro está, por mi silencio de los últimos días. En verdad dice muy poco bueno de mí; y los tres lectores que tenía antes se habrán ido a otros lugares más fértiles. Espero recuperarlos en algún tiempo si hago los méritos necesarios.

Ahora los anuncios:
Esta bitácora se publica a partir de hoy en dos direcciones: http://katsura.bitacoras.com/ y http://katsurarikyu.blogspot.com/ . La razón es lo poco amigable que resulta el entorno de la primera, donde todo esto empezó. Supongo que con el tiempo me decidiré por una de las dos y, qué decir tiene, lo anunciaré oportunamente.


Hoy quería hablar del proceso de alquilar una vivienda en Japón. Para muchos de los que emigramos a este país, la vivienda se convierte en la primera pesadilla con la que hay que lidiar. Y si el hecho de buscar un piso es siempre un proceso duro, las características del mercado inmobiliario en Japón lo hacen especialmente doloroso.

Para empezar hay un problema claramente xenófobo: muchos propietarios simplemente se niegan a alquilar la vivienda a un extranjero. Pero no es ese el único impedimento: en la inmensa mayoría de los casos, el arrendatario exige un garante que responda de los posibles impagos del arrendador. Es decir, que no les basta a los propietarios la existencia de un contrato de trabajo, o presentar una cuenta corriente saneada. No, necesitan que alguien responda económica y hasta legalmente de los errores que el inquilino pueda cometer. Por supuesto, nadie se preocupa de este pequeño problema.

Pero luego continúan los inconvenientes. Por razones que tienen su origen en la escasez de viviendas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los propietarios en este país tienen la capacidad de exigir unas cantidades de dinero exorbitantes para poder entrar en el piso alquilado. Dos son los conceptos que cargan: el primero es el “reikin” o pago de gracias. Se trata de una cantidad de entre uno y tres meses del alquiler mensual, que se paga al propietario para “agradecer que nos deje hacer negocios con él”. Por supuesto, este dinero no se reembolsa nunca.

El segundo pago es el del “shikikin” o depósito: nada nuevo en principio. Pero la cantidad de dinero que piden por este concepto va de entre dos a cuatro meses (en Kanto, la región de Tokyo; en Kansai, alrededor de Osaka, puede ser mucho más). Y al final del contrato, no es de esperar que lo devuelvan íntegro. Ni mucho menos. Empieza en esa situación una negociación sobre el grado de suciedad y de deterioro de la vivienda ocupada. Y por supuesto, es el inquilino el culpable de todo.
Uno de los argumentos que usan es que hay que cambiar el tatami. Pero para eso, dicen está el “reikin” que le cobrarán al nuevo inquilino… En fin, que cobran los mismo a dos personas diferentes.

Más aún: es casi imposible encontrar un propietario que alquile su propiedad directamente. Siempre te mandan a la agencia a través de la cual se hace todo el papeleo. Por tanto hay que pagar un mes más de alquiler en concepto de comisión de la agencia inmobiliaria. Como en muchos otros sitios, es cierto; la diferencia es que aquí no tienes la opción de ir por libre.

Y aún hay más: al renovar el contrato --normalmente duran dos años-- te pueden exigir el pago de una comisión adicional: unos dos meses de alquiler.

El resumen de todo esto es que el mercado de alquiler en Japón está en manos de los propietarios a pesar de que la demanda de pisos de alquiler es cada vez menor. Pero la inercia es grande y pocos o nadie se enfrentan a la situación y al propietario. La opción es clara: comprar la vivienda, lo que especialmente conveniente en un país cuyos tipos de interés son extraordinariamente bajos.

Sí que existe otra opción: viviendas de titularidad pública que se alquilan por precios inferiores al del mercado. Las ventajas son claras: precios algo más bajos, no existe “reikin” y no hay pagos al agente inmobiliario. Sí hay que pagar un depósito de tres meses que nunca se devolverá íntegramente. A cambio, el mantenimiento de los pisos puede dejar algo que desear y la oferta no es muy grande, aunque hay lugares en los que no hay problemas para encontrar este tipo de pisos.

En cualquier caso, el panorama no es agradable para el inquilino que necesita un piso.

Otro día hablaremos de los coches, los aparcamientos y cómo funcionan esas cosas.

Bruno Taut

Escrito por Bruno Taut
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Comentarios

  1. Ah, el negocio inmobiliario... cómo lo odio...
    Parece que allí pinta mal eso de buscar casa, aunque a fin de cuentas aquí un piso de estudiantes es similar a los de titularidad pública que mencionas. Pisos en estado deplorable, cuyos enseres, hechos polvo, estarán a ojos del dueño mucho más estropeados al finalizar el contrato y para compensarlo, no te devolverá la fianza. Y el precio... bueno, aún no he tenido que vender mi alma al diablo, pero baratos tampoco son...

    En fin, que buscar vivienda parece que, vayas donde vayas, es un horror.


    Meru — 16-03-2006

  2. He oído de un "nuevo seguro" que el propietario (o la agencia) hace solicitar al posible inquilino, seguro que cubrirá los alquileres que el inquilino haya dejado de pagar. Si se logra adquirir este seguro ya no será necesario un garante. Y digo "si se logra" porque habría que ver si la aseguradora acepatrá al "nuevo cliente".
    En todo caso, con seguro o sin seguro, uno no se librará del pago de los tantos meses al tomar en alquiler una vivienda.

    Cris — 17-03-2006

  3. Bonito artículo, sí señor. Pretendía tocar yo también este tema próximamente, pero no se puede hacer mejor, además, nunca he vivido de alquiler...

    Ánimo con el blog.

    Micko — 24-03-2006

  4. Trabajo en una oficina inmobiliaria, y tu articulo me parece muy interesante, aunque tengo que aclararte que en España también se piden avales bancarios al posible inquilino. Aunque,... joder... pagar seis o siete mensualidades de entraga me parece brutal! Ya me parece dificil que una persona pueda abonar tres o cuatro mensualidades (En España; una el primer mes por adelantado, una-dos de fianza segun tenga muebles o no, y una tercera para la inmobiliaria),... así que el doble... bof... que dificil.

    Andres G. Mendoza — 22-04-2006


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